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  1. ¿MI casa? El mundo
. El mundo entero.
  2. ¿Qué es un polvo cuando lo que busco es amor?
  3. Cada guerra es una destrucciĂłn del espĂ­ritu humano.
  4. Tienes que ser vida para mĂ­ hasta el final», segĂșn escribe. «Esa es la Ășnica forma de sostener mi idea de ti. Porque, como puedes ver, has quedado ligado a mĂ­ con algo tan vital, que no creo que pueda desembarazarme de ti. Ni tampoco lo deseo. Quiero que vivas cada dĂ­a mĂĄs vivamente, puesto que yo estoy muerto. Por eso es por lo que, cuando hablo de ti con otros, me siento un poco avergonzado. Es difĂ­cil hablar de un mismo tan Ă­ntimamente.
  5. A intervalos de siglos aparece un hombre con expresiĂłn desesperada y ĂĄvida en los ojos, un hombre que pondrĂĄ el mundo patas arriba para crear una nueva raza.
  6. A veces la atmósfera es tan eléctrica, que el alma se siente llamada a salir de su cuerpo y enloquece.
  7. Ahora comemos para llenar el vientre, pero tenemos el corazĂłn frĂ­o y vacĂ­o.
  8. Ahora los barrotes estĂĄn rotos y aquella a la que temĂ­a me tiene cogido de la mano (
) ya no hay nada que temer ni nada que esperar, sino sĂłlo esto que es y que no tiene fin…
  9. Amo todo lo que fluye, todo lo que contiene el tiempo y el porvenir, que nos devuelve al comienzo donde nunca hay fin.
  10. Así como la ciudad misma se había convertido en una enorme tumba en que los hombres luchaban para ganarse una muerte decente, así también mi propia vida llegó a parecerse a una tumba que iba construyendo con mi propia muerte.
  11. Busqué algo a lo que apegarme y en el esfuerzo, a pesar de haber quedado desamparado, me descubrí a mi mismo.
  12. Cada momento es oro para los que lo saben ver como tal
  13. CĂłmo reirĂ­an y llorarĂ­an si pudieran leer la verdad absoluta, algo que es absolutamente verdadero y que hasta ahora nadie se ha atrevido a escribir, excepto tĂș; y ese libro verdadero estĂĄ encerrado dentro de ti.
  14. ComprendĂ­ la imposibilidad de mostrarle aquel ParĂ­s que yo habĂ­a descubierto, un ParĂ­s que existĂ­a en virtud de mi soledad, de mi deseo de ella.
  15. Comprendí que el libro que estaba escribiendo era una tumba en donde enterrarla (a ella)
 y al yo mío que le había pertenecido.
  16. Comprendo de repente lo terriblemente civilizado que soy… la necesidad que tengo de gente, conversaciĂłn, libros, teatro, mĂșsica, cafĂ©s, bebidas, etc. Es terrible ser civilizado, porque cuando llegas al fin del mundo no tienes nada que te ayude a soportar el terror de la soledad.
  17. Con sĂłlo que yo hubiera dicho una palabra, habrĂ­a dejado al otro y se hubiese venido conmigo.
  18. Consideraba que la continuación de una existencia que no había pedido no iba a probar, verificar, añadir, ni substraer nada.
  19. Convencido de la absoluta seguridad de la muerte, Grover se volviĂł de repente tremenda y arrolladoramente vivo.
  20. Cuando me asomo a esa raja veo un signo de ecuaciĂłn, un mundo equilibrado, un mundo reducido a cero y ni rastro de residuos.
  21. Cuando me dejĂł, fingĂ­a o quizĂĄ lo creyera, que era necesario para nuestro bien. Yo sabĂ­a en el fondo de mi corazĂłn que estaba intentando liberarse de mĂ­, pero era demasiado cobarde como para reconocerlo.
  22. Cuando pienso en algunos persas, los hindĂșes, los ĂĄrabes que conocĂ­, cuando pienso en el carĂĄcter de que daban muestras, en su gracia, en su ternura, en su inteligencia, en su santidad, escupo a los conquistadores blancos, los degenerados britĂĄnicos, los testarudos alemanes, los relamidos y presumidos franceses.
  23. Cuando rĂ­es hasta que se te salten las lĂĄgrimas estĂĄs abriendo la claraboya y ventilando los sesos, y en ese momento nadie puede convencerte para que cojas un rifle y mates a tu enemigo.
  24. Cuando todo vuelva a retirarse a la matriz del tiempo, reinarĂĄ el caos de nuevo, y el caos es la partitura en la que estĂĄ escrita la realidad.
  25. Cuanto mĂĄs insĂ­pido y desabrido se hacĂ­a el mundo real, tanto mĂĄs exaltaba yo los dĂ­as dorados de la infancia.
  26. De hecho siempre me he considerado un extraño, un extranjero.
  27. DeberĂ­a ser rico para tener una secretaria a la que dictar, mientras camino, porque las mejores ideas se me ocurren siempre cuando estoy lejos de la mĂĄquina.
  28. DespuĂ©s de haber echado una carta, subĂ­a al piso de arriba y me tumbaba junto a mi mujer y, con los ojos bien abiertos fijaba la vista en la oscuridad, como intentando leer mi futuro. Me decĂ­a una y otra vez que, si un hombre, un hombre sincero y desesperado como yo, ama a una mujer con todo su corazĂłn, si es capaz de cortarse las orejas y enviĂĄrselas por correo, si es capaz de sacarse la sangre del corazĂłn y volcarla en el papel, saturar a esa mujer con su necesidad y anhelo, asediarla eternamente, no puede ser que ella lo rechace. El hombre mĂĄs feo, mĂĄs dĂ©bil, el hombre mĂĄs indigno ha de triunfar por fuerza, si estĂĄ dispuesto a dar hasta la Ășltima gota de su sangre. Ninguna mujer puede rechazar el don del amor absoluto
  29. DetrĂĄs de la palabra estĂĄ el caos. Cada palabra es una valla, una barra, pero no hay ni habrĂĄ jamĂĄs suficientes barras para formar la reja.
  30. dijo Emerson,. Si es así, mi vida, no es mås que un gran intestino. No sólo pienso en la comida todo el día, sino que, ademås, sueño con ella por la noche.
  31. Dondequiera que fuese fomentaba la discordia: no porque fuera idealista, sino porque era como un reflector que revelaba la estupidez y futilidad de todo.
  32. Dormir se puede casi en cualquier parte, pero hay que tener un sitio para trabajar. Hasta una novela mala requiere una silla para sentarse y un poquito de intimidad.
  33. El arte consiste en llegar hasta la Ășltimas consecuencias. Si comienzas con tambores, tienes que acabar con dinamita o TNT.
  34. El arte no enseña nada mås que el significado de la vida.
  35. El conocimiento del yo es el camino final de la identificaciĂłn con el mundo y, por consiguiente la comprensiĂłn de la inutilidad de los vĂ­nculos.
  36. El mundo se niega a reconocer que el artista indica el camino adecuado.
  37. El objeto de la disciplina es fomentar la libertad”.
  38. El sexo es una de las nueve razones para la reencarnaciĂłn… las otras ocho no son importantes.
  39. El significado de un libro radica en que dé una nueva forma al mundo a través del individuo que lo lea.
  40. El verdadero arte consiste en llegar hasta las Ășltimas consecuencias.
  41. Emanaban de mĂ­ vibraciones, alusiones, matices que cargaban la atmĂłsfera desagradablemente.
  42. En algunos momentos confesaban que les gustaba oĂ­rme hablar.
  43. En cada uno de estos lugares algo me ocurrió, en cada uno de estos lugares dejé un cuerpo muerto con los brazos extendidos. No era yo sino a mí mismo al que estaba dejando atrås.
  44. En la juventud éramos íntegros y el terror y el dolor del mundo nos penetraron por completo. No había una clara separación entre la alegría y la pena: se fundían en una sola cosa, al igual que nuestras horas de lucidez se funden con el sueño y el dormir. Nos levantamos por la mañana siendo unos seres, y por la noche, completamente ahogados, bajamos a un mar empuñando las estrellas y la fiebre del día.
  45. En mi opiniĂłn, a ningĂșn hombre se le ha sometido a una humillaciĂłn mayor que a Moctezuma; ninguna raza ha sido exterminada mĂĄs despiadadamente que la del indio americano; ninguna tierra ha sido violada de modo execrable e infame como lo fue California por los buscadores de oro. Siento vergĂŒenza al pensar en nuestros orĂ­genes: nuestras manos estĂĄn empapadas de sangre y crimen.
  46. En ocasiones el sabor de aquella rebanada de pan de centeno que su madre me dio aquella tarde es mĂĄs fuerte que el de la comida que estoy saboreando.
  47. En secreto esperaba reformar el mundo
  48. Entonces entendí porqué atrae París a los torturados, a los alucinados, a los maníacos del amor.
  49. Era como un reflector que revelaba la estupidez y la futilidad de todo.
  50. Eres cĂĄncer y delirio” me dijo el otro dĂ­a por telĂ©fono
  51. Eres presa de un vértigo espiritual, te tambaleas al borde del precipicio, se te ponen los pelos de punta, no puedes creer que bajo tus pies haya un abismo insondable. Se debe a un exceso de entusiasmo, a un deseo apasionado de abrazar a la gente, de mostrarles tu amor. Cuanto mås tiendes tus brazos hacia el mundo, mås se retira.
  52. Es estupendo ser un completo cobarde al menos una vez en la vida.
  53. Ese es un ParĂ­s que no se presta a un paseo, es un ParĂ­s que hay que vivir., que hay que experimentar, que crece dentro de ti como un cĂĄncer, y crece y crece hasta que te devora.
  54. Ese mantenerse vivo, por una ciega inclinaciĂłn a derrotar a la muerte, es en sĂ­ mismo una manera de sembrar la muerte.
  55. Eso es lo Ășnico que quiero de ellas; olvidarme de mĂ­ mismo.
  56. Estaba convencido de que, si las cosas me salĂ­an mal, a todo el mundo le salĂ­an mal. Y, por lo general, las cosas salĂ­an mal sĂłlo cuando te preocupabas demasiado.
  57. Estaba intentando al principio lo que un genio no emprendĂ­a hasta el final.
  58. Estabamos conjugando como locos el verbo amar
  59. Esto no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamaciĂłn. No es un libro, en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza… a lo que os parezca.
  60. Estoy muerto espiritualmente. FĂ­sicamente, estoy vivo. Moralmente, soy libre.
  61. Fue lo mås doloroso que había experimentado, pero también fue curativo.
  62. Fue una derrota aplastante pero me reforzĂł la espina dorsal con hierro y la sangre con azufre.
  63. Grover fue el Ășnico ser autĂ©nticamente alegre que conocĂ­ en mi vida y, en consecuencia, esto es un pequeño monumento que estoy erigiendo en su memoria, en memoria de esa certidumbre alegre. Es una lĂĄstima que tuviera que usar a Cristo de muleta, pero es que, ÂżquĂ© importa como se llegue a la verdad, con tal de que la captemos y vivamos gracias a ella?.
  64. Hasta mucho después no recordé realmente la sonrisa que me dirigió.
  65. Hay que abandonar todo y escribir, aĂșn cuando nadie confĂ­e en ti.
  66. Hay que darle un sentido a la vida, por el hecho mismo de que carece de sentido.
  67. Hoy me siento orgulloso de decir que soy inhumano, pertenezco a una raza que corre paralela a la raza humana…
  68. Irradiar bondad es maravilloso, porque es tĂłnico, vigorizador, vivificador. Pero ser simplemente es mĂĄs maravilloso todavĂ­a, porque es inacabable y no requiere demostraciĂłn.
  69. La amarga experiencia me ha mostrado que lo que sostiene al mundo es la relaciĂłn sexual.
  70. La Biblia contiene seis admoniciones para los homosexuales y sesenta y dos para los heterosexuales. Esto no significa que Dios no ame a los heterosexuales. Es sĂłlo que necesitan una mayor supervisiĂłn.
  71. La ciudad retoña como un enorme organismo todo él enfermo y las avenidas hermosas son algo menos repulsivas sólo porque les han drenado el pus.
  72. La delicia mayor, pero rara, era caminar por las calles a solas… caminar por las calles de noche, cuando estaban desiertas, y reflexionar sobre el silencio que me rodeaba. Millones de personas tumbadas boca arriba, muertas para el mundo, con las bocas abiertas, que solo emitĂ­an ronquidos. Caminar por entre la arquitectura mĂĄs demencial que jamĂĄs se haya inventado, preguntĂĄndome por quĂ© y con quĂ© fin, si todos los dĂ­as tenĂ­a que salir de aquellos cuchitriles miserables o palacios magnĂ­ficos un ejĂ©rcito de hombres deseosos de desembuchar el relato de su miseria.
  73. La desorientación y reorientación que acompaña a la iniciación en cualquier misterio es la experiencia mås maravillosa que se puede vivir.
  74. La envidia es la Ășnica cosa de la que nunca he sido vĂ­ctima; sentĂ­a compasiĂłn hacia todo el mundo.
  75. La espesa rebanada de pan de por las tardes nos sabĂ­a deliciosa precisamente porque no la ganĂĄbamos. Nunca volverĂĄ el pan a tener ese sabor.
  76. La finalidad de la vida es vivir, y vivir significa estar consciente, gozosa, ebria, serena, divinamente consciente.
  77. La gente cree que el vacĂ­o es la nada, pero no lo es. El vacĂ­o es una plenitud discordante, un mundo atestado de fantasmas en que el alma se hace un reconocimiento.
  78. La gente es idiota por naturaleza, perezosa por naturaleza, cobarde por naturaleza.
  79. La imaginaciĂłn es la voz del atrevimiento.
  80. La inteligencia que poseía, incluso de niño, me asustaba. Era la inteligencia de un salvaje, era una inteligencia vital.
  81. La lucha por la comida parece asquerosa y degradante y, cuando estĂĄbamos delante de nuestros padres sentĂ­amos que habĂ­an llegado hasta nosotros impuros, y eso era algo que nunca podrĂ­amos perdonarles.
  82. La mĂșsica es la manifestaciĂłn de la acciĂłn sin actividad. La mĂșsica no incita ni defiende, no busca ni explica. La mĂșsica es el sonido silencioso que produce el nadador en el ocĂ©ano de la conciencia. Es una recompensa que sĂłlo puede conceder uno mismo. Es la dĂĄdiva del dios que uno es porque ha dejado de pensar en Dios. Es un augurio del dios que todo el mundo llegarĂĄ a ser a su debido tiempo, cuando todo lo que es supere la imaginaciĂłn.
  83. La mĂșsica es un maravilloso opio si no te la tomas demasiado en serio.
  84. La Naturaleza domina, la Naturaleza triunfa.
  85. La tarea del artista es la de derrocar los valores existentes, convertir el caos que le rodea en un orden propio.
  86. La Tierra es un gran ser sensible, no es la patria de nadie.
  87. La verdad radica en ese conocimiento del fin que es cruel y despiadado. Podemos conocer la verdad y aceptarla, o podemos negarnos a conocerla y ni morir ni renacer. De ese modo es posible vivir para siempre, una vida negativa tan sĂłlida y tan completa, tan dispersa y fragmentaria, como el ĂĄtomo. Y si nos adentramos por ese camino lo suficiente, hasta esa eternidad atĂłmica puede ceder ante la nada y el propio universo desmoronarse.
  88. Las cosas ocurren o no ocurren, y nada mås. Nada se realiza mediante el sudor y los esfuerzos. Casi todo lo que llamamos vida es simplemente insomnio, una agonía porque hemos perdido las costumbre de quedarnos dormidos. No sabemos dejarnos llevar. Somos como un muñeco de una caja de sorpresas colocado sobre un resorte y cuanto mås esfuerzos hacemos mås difícil es volver a la caja.
  89. Las personas son como los piojos: se te meten bajo la piel y se entierran en ella.
  90. LleguĂ© a ser el pasado, que es el Ășnico que abarca toda la eternidad.
  91. Los que no estén hartos morirån como vivieron, en el desorden, en la desesperación, ignorando la verdad de la redención.
  92. Los soñadores sueñan del cuerpo para arriba, con los cuerpos firmemente atados a una silla eléctrica.
  93. Me lleva de la mano, la aprieta. Camino a su lado sin miedo. Dentro de mí centellean las estrellas; dentro de mí, una gran bóveda azul donde hace un momento batían los moteros furiosamente. Se puede esperar toda una vida por un momento así. La mujer que esperabas conocer estå ahora sentada enfrente de ti, y habla y tiene el mismo aspecto exactamente que la persona con quien soñabas. Pero lo mås extraño de todo es que nunca antes te habías dado cuenta de que habías soñado con ella. Todo tu pasado es como haber estado durmiendo durante mucho tiempo y no lo habías recordado, si no hubieras soñado. Y también el sueño podría haber quedado olvidado, si no hubiese habido memoria, pero el recuerdo estå ahí, en la sangre, y la sangre es como un océano en que todo se va arrastrado, salvo lo que es nuevo y mås sustancial incluso que la vida: LA REALIDAD.
  94. Me parece que todo mi desequilibrio data de aquel amor abortado.
  95. Me sentĂ­a no perteneciente a la Tierra, me sentĂ­a de otro planeta.
  96. Me sobraba inteligencia pero inspiraba desconfianza.
  97. Mi misiĂłn en la vida era hacer que se olvidara la jerigonza estĂșpida que Ă©l trataba de inculcar.
  98. Mi Ășnica duda es saber si Estados Unidos acabarĂĄ con el mundo o si el mundo va a acabar con Estados Unidos.
  99. Mientras falte esa chispa de pasiĂłn, la actuaciĂłn carecerĂĄ de significado humano.
  100. Miro al mar, al cielo, a lo ininteligible y distantemente cercano.
  101. Mis pies tocan las raĂ­ces de un cuerpo eterno, para el que no tengo nombre. Estoy en comunicaciĂłn con la Tierra entera. AquĂ­ estoy en el Ăștero del tiempo, y nada me sacarĂĄ de mi quietud.
  102. Nada podrå contrarrestar ese virus que estå envenenando el mundo entero. América es la encarnación de la fatalidad. Va a arrastrar al mundo entero hasta el abismo sin fondo.
  103. Nadie podrĂ­a ayudarle porque estaba desarrollando su destino a su manera particular.
  104. Ni siquiera tengo deseo de ayudar a los demĂĄs. Se lo tienen que ganar.
  105. Ni una sola vez habĂ­an abierto la puerta que conduce hasta el alma; ni una sola vez se les ocurriĂł dar un salto a ciegas en la obscuridad.
  106. No era que me sintiese envejecer, sino sencillamente que comprendĂ­a que habĂ­a perdido algo precioso.
  107. No existe una diferencia fundamental, inalterable entre las cosas: todo es flujo, todo es perecedero. La superficie de tu ser estĂĄ desintegrĂĄndose constantemente; sin embargo, por dentro te vuelves duro como un diamante. Y quizĂĄ sea ese nĂșcleo duro, magnĂ©tico, dentro de ti lo que atrae a los otros hacia ti de buen o mal grado. Una cosa es segura: que cuando mueres y resucitas, perteneces a la tierra y lo que quiera que sea de la tierra es tuyo inalienablemente.
  108. No hace falta escribir sobre china, escribe sobre lo que llevas dentro.
  109. No hace falta ser siquiera ciudadano, también para los vagabundos París era su París.
  110. No le gustaba mi independencia, si le pedĂ­a un poco de pasta, se mostraba encantado.
  111. No necesitaba a nadie porque querĂ­a ser libre.
  112. No podĂ­a creer que hubiese un lugar en la tierra donde el hombre pudiera ser Ă©l mismo.
  113. No podía desperdiciar el tiempo haciendo de maestro, abogado, médico, político o cualquier otra cosa que la sociedad pudiera ofrecer. Era mås fåcil aceptar trabajos humildes porque me dejaban la mente en libertad.
  114. No puedo pensar en calle alguna de América, ni en persona que viva en ella, capaces de enseñarle a uno el camino que conduce al descubrimiento de sí mismo.
  115. No quiero descansar en mi mundo de niño, quiero atravesarlo.
  116. No quiero ser razonable ni lĂłgico. ÂĄLos detesto! Quiero reventar de risa, quiero divertirme. Quiero hacer algo. Quiero sentarme en un cafĂ© y pasarme el dĂ­a hablando. Dios, nosotros tenemos nuestros defectos… pero tenemos entusiasmo. Es mejor cometer errores que no hacer nada.
  117. Nueva York es frío, reluciente maligno, los edificios dominan, hay un frenesí atómico en el ambiente, cuanto mås furioso el ritmo, mås se empequeñece el espíritu.
  118. Oro es una palabra nocturna correspondiente a la mente crónica: en ella hay sueño y mito.
  119. Os veo sentados ahí juntos, y sé que os separa un abismo. Vuestra cercanía es la de los planetas. Yo soy el vacío entre vosotros. Si me retiro, no tendréis vacío en que flotar.
  120. Para enloquecer debes tener una tremenda acumulaciĂłn de cordura.
  121. Para proteger la vida necesitamos coraje e integridad, no armas ni coaliciones.
  122. Para ser un buen escritor primero tienes que destruir todo lo que te rodea.
  123. Para un escritor lo mĂĄs valioso es leer todo lo que le cae entre manos, seguir su impulso.
  124. París, París, todo puede suceder aquí

  125. Pensé en el viaje a los astilleros que nunca llegamos a realizar porque de camino mi padre paró en el médico, y cuando salí de la consulta había perdido las amígdalas y la fe en los seres humanos.
  126. Por estar loco se entiende perder la razĂłn, pero no la verdad.
  127. PreferĂ­a tragarme el orgullo antes que la saliva.
  128. Quien por un amor muy grande muere, renace para ya no conocer ni amor ni odio, sĂłlo para disfrutar.
  129. Quiero aniquilar a la Tierra entera. No formo parte de ella. Es una locura de principio a fin.
  130. Quiero desarrollarme en el sentido contrario al normal, llegar a un estado de dominio superinfantil.
  131. Recuerdo la casa en la que vivía, la måscara que la cubría, los demonios que la habitaban, el misterio que la envolvía; recuerdo cada ser que cruzó el horizonte de mi niñez, la maravilla que lo rodeaba, el aura en que flotaba, el contacto de su cuerpo, el olor que emitía; recuerdo hasta mis sueños, tanto los de la noche como los del día.
  132. Recuerdo muy bien cĂłmo disfrutaba con mi sufrimiento. Era como llevarse un cachorro a la cama. De vez en cuando te arañaba… y entonces sentĂ­as autĂ©ntico espanto. Por lo general, no sentĂ­as miedo: siempre podĂ­as soltarlo o cortarle la cabeza.
  133. Ser humano es algo pobre, lastimoso, miserable, limitado por los sentidos, restringido por receptores morales y cĂłdigos, definido por trivialidades e istmos.
  134. Si Dios no es amor no vale la pena que exista.
  135. Si te rĂ­es cuando los otros rĂ­es y lloras cuando los otros lloran, tienes que prepararte para morir como ellos mueres y vivir como ellos viven.
  136. Si tuviera la oportunidad de ser Dios, la rechazarĂ­a. Si tuviese la oportunidad de ser una estrella, la rechazarĂ­a. La oportunidad mĂĄs maravillosa que ofrece la vida es la de ser humano. Abarca todo el universo. Incluye el conocimiento de la muerte, del que ni siquiera Dios goza.
  137. Siempre me asombraba la facilidad con la que la gente se enfurecĂ­a con tan sĂłlo oĂ­rme hablar.
  138. Siempre te rĂ­es cuando no debes; te consideran cruel y despiadado, cuando, en realidad, eres simplemente resistente y duradero. Pero, si te rĂ­es cuando los otros rĂ­en y lloras cuando los otros lloran, en ese caso tienes que prepararte para morir como ellos mueren y para vivir como ellos viven. Eso significa estar en lo cierto y llevar la peor parte al mismo tiempo. Significa estar muerto, cuando estĂĄs vivo, y estar vivo solo cuando estĂĄs muerto.
  139. SĂłlo alguien que haya hablado y dicho sĂ­, sĂ­, sĂ­ y otra vez sĂ­ puede abrir los brazos a la muerte sin sentir miedo, y nada podrĂĄn contra Ă©l todos los poderes del mundo.
  140. Sólo quienes pueden admitir la luz en sus entrañas pueden expresar lo que hay en el corazón.
  141. Solo, con toda la habitaciĂłn para mis pensamientos.
  142. Su voz suena preciosa por telĂ©fono… preciosa. Por un momento, siento autĂ©ntico pĂĄnico. No sĂ© quĂ© decirle. Me gustarĂ­a decirle: «Oiga, Irene, creo que es usted hermosa… Creo que es usted maravillosa.» Me gustarĂ­a decirle algo que fuera cierto, por ridĂ­culo que fuese, porque, ahora que he oĂ­do su voz, todo ha cambiado.
  143. Tampoco seré esposa. Joder, ya es bastante difícil ser mujer. ¥Detesto a las mujeres! Todas son unos bichos, hasta las mejores. Yo seré lo que soy: alguien que interpreta el papel de mujer.
  144. Te encuentras por casualidad con un viejo amigo, le haces señas desde tu nueva posición elevada y, si no las comprende, pasas de largo, para siempre
  145. Tengo la viva sensaciĂłn de que voy a ser el Ășltimo hombre sobre la tierra. SaldrĂ© del escaparate, cuando todo haya acabado y me pasearĂ© tranquilamente sobre las ruinas. DispondrĂ© de la tierra entera para mĂ­.
  146. Tenía que aprender a vivir con la escoria, a nadar como una rata de alcantarilla o ahogarme. Si optas por incorporarte al rebaño, eres inmune. Para que te acepten y te aprecien, tienes que anularte, volverte indistinguible del rebaño.
  147. Tienes que anularte, volverte indistinguible del rebaño.
  148. Toda una ciudad erigida sobre el enorme vacĂ­o de la nada.
  149. TodavĂ­a no he visto la mayorĂ­a de los lugares que me describiĂł; algunos quizĂĄ no los vea nunca. Pero viven dentro de mĂ­, cĂĄlidos y vĂ­vidos, tal como los creĂł en nuestros paseos por el parque.
  150. Todo el ser estaba concentrado en la cara. PodrĂ­a haber cogido la cabeza sola y habĂ©rmela llevado a casa; podrĂ­a habĂ©rmela colocado al lado por la noche, en el almohadĂłn, y haber hecho el amor con ella. Cuando la boca y los ojos se abrĂ­an, todo el ser resplandecĂ­a desde ellos. HabĂ­a una iluminaciĂłn que procedĂ­a de alguna fuente desconocida, de un centro oculto en lo profundo de la tierra. No podĂ­a pensar en otra cosa que en la cara, en el extraño carĂĄcter, como de matriz, de la sonrisa en su absorbente inmediatez. La sonrisa, aquella cara, se elevaban sobre un largo cuello blanco, el cuello firme, parecido al de un cisne, de la mĂ©dium… y de los perdidos y los condenados.
  151. Todo este vómito espontåneo, indeseable, de borracho, seguirå manando sin cesar a través de las mentes de los que han de venir.
  152. Todos los dĂ­as matamos nuestras mejores pasiones.
  153. Todos os que me rodeaban era unos fracasados, sobre todo los que habĂ­an tenido Ă©xito.
  154. TĂș estĂĄs lleno de ideas presuntuosas, tu quieres reformar el mundo y todas esas gilipolleces.
  155. Un ĂĄngel puede romper la pauta en cualquier momento y encontrar su cielo, tiene el poder para descender hasta la materia mĂĄs baja y para salir de ella cuando quiera. Tienen alas.
  156. Una mujer que me saque de mĂ­ mismo tiene que ser mejor que yo.
  157. Uno pasa imperceptiblemente de una escena, una edad, una vida a otra.
  158. Vives como una roca feliz en medio del océano: estås fijo, mientras que todo lo que te rodea estå en movimiento turbulento. Estås fijo en una realidad que permite la idea de que nada estå fijo, de que hasta la roca mås feliz y fuerte se disolverå un día totalmente y serå tan fluida como el océano del que nació.
  159. Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.
  160. Y entonces llega un momento en el que, de repente, todo parece del revĂ©s. Vivimos en la mente, en ideas, en fragmentos. Ya no nos embebemos mĂĄs en la salvaje y lejana mĂșsica de las calles: solamente recordamos.
  161. Y esto en la negra nada frenética del vacío de la ausencia deja una deprimente sensación de desaliento saturado, que no es sino el alegre gusano juvenil de la exquisita ruptura de la muerte con la vida.
  162. Y la conciencia plena es verdaderamente como un ocĂ©ano inagotable que se da al sol y a la luna y que incluye tambiĂ©n el sol y la luna. Todo lo que existe nace del ilimitado ocĂ©ano de la luz… incluso la noche.
  163. Ya me habĂ­an crucificado y marcado con la cruz; habĂ­a nacido exento de la necesidad de sufrir… y, sin embargo, no conocĂ­a otra forma de avanzar con esfuerzo que repitiendo el drama. Toda mi inteligencia estaba en contra de eso. El sufrimiento es fĂștil, me decĂ­a mi inteligencia una y mil veces, pero seguĂ­a sufriendo voluntariamente. El sufrimiento no me ha enseñado nunca la mĂĄs mĂ­nima cosa; para otros puede que sea necesario, pero para mĂ­ no es sino una demostraciĂłn algebraica de inadaptabilidad espiritual. Todo el drama que estĂĄ representando el hombre de hoy mediante el sufrimiento no existe para mĂ­: en realidad nunca ha existido. Todos mis calvarios fueron crucifixiones rosadas, seudotragedias para mantener los fuegos del infierno ardiendo vivamente para los pecadores autĂ©nticos que corren peligro de verse olvidados.
  164. Cada guerra es una destrucciĂłn del espĂ­ritu humano.

Ultima actualización:  24 de febrero de 2019

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