La mejor selección de frases celebres de Nicolás de Maquiavelo las encontrarás aquí en imágenes y texto.

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FRASES CELEBRES DE NICOL√ĀS DE MAQUIAVELO:

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LAS MEJORES FRASES

DE¬†NICOL√ĀS DE MAQUIAVELO:

LAS MEJORES FRASES C√ČLEBRES DE MAQUIAVELO TAMBI√ČN EN TEXTO:

  • Ante todo, √°rmate.
  • Castigar a uno o dos transgresores para que sirva de ejemplo es m√°s ben√©volo que ser demasiado compasivo.
  • Creo que el verdadero modo de conocer el camino al para√≠so es conocer el que lleva al infierno, para poder evitarlo.
  • Cuando llega la noche, vuelvo a casa y entro en mi estudio. En el umbral me despojo de mis ropas sucias, sudorosas, de d√≠a de trabajo, me pongo las t√ļnicas de la corte y del palacio, y en este vestido m√°s grave entro en las antiguas cortes de los antiguos y soy recibido por ellos, y all√≠ pruebo la comida que solo es m√≠a, y para la cual nac√≠. Y all√≠ me atrevo a hablarles y preguntarles los motivos de sus acciones, y ellos, en su humanidad, me responden. Y por el espacio de cuatro horas me olvido del mundo, no recuerdo ninguna vejaci√≥n, no temo m√°s la pobreza, no tiemblo m√°s ante la muerte: yo paso efectivamente a su mundo.
  • Cuando uno ha sido buen amigo, encuentra buenas amistades aun a pesar suyo.
  • Cuando ve√°is al servidor pensar m√°s en sus propios intereses que en los vuestros, y que interiormente busca sus propios beneficios en todas las cosas, ese hombre nunca ser√° un buen sirviente, ni jam√°s podr√©is confiar en √©l.
  • Cuanta m√°s arena ha escapado del reloj de arena de nuestra vida, m√°s claramente deber√≠amos ver a trav√©s de √©l.
  • De la humanidad podemos decir en general que son volubles, hip√≥critas y codiciosos de ganancia.
  • De los seres humanos en general, se puede decir que son hip√≥critas y codiciosos.
  • De vez en cuando las palabras deben servir para ocultar los hechos.
  • Debe estimarse muy poco vivir en una ciudad donde las leyes pueden menos que los hombres.
  • Dios no quiere hacerlo todo, para no quitaros el libre albedr√≠o y aquella parte de la gloria que os corresponde.
  • Donde hay buena disciplina, hay orden y rara vez falta la buena fortuna.
  • Donde la voluntad es grande, las dificultades no pueden ser grandes.
  • El fin justifica los medios.
  • El hombre olvida antes la muerte de su padre que la p√©rdida de su patrimonio.
  • El hombre prudente siempre debe seguir el camino pisado por los grandes hombres e imitar a los m√°s excelentes, de modo que si no alcanza su grandeza, al menos recibir√° algo de ella.
  • El hombre sabio hace a la primera lo que el necio hace a la √ļltima.
  • El hombre sabio procurar√° que sus actos parezcan siempre voluntarios y no forzados, por mucho que pueda obligarle la necesidad a realizarlos.
  • El le√≥n no puede protegerse de las trampas y el zorro no puede defenderse de los lobos. Uno debe ser por tanto un zorro para reconocer trampas y le√≥n para asustar a los lobos.
  • El mal se hace todo junto y el bien se administra de a poco.
  • El odio se gana tanto por las buenas obras como por el mal.
  • El primer m√©todo para estimar la inteligencia de un gobernador es mirar los hombres que tiene a su alrededor.
  • El pr√≠ncipe prudente debe preferir rodearse de hombres de buen juicio a los que dar√° la libertad de decirle la verdad.
  • El que enga√Īa encontrar√° siempre quien se deja enga√Īar.
  • El que es elegido pr√≠ncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.
  • El que quiere ser obedecido debe saber mandar.
  • El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, s√≥lo por breve tiempo conservar√° su obra.
  • El vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el √©xito.
  • El vulgo se toma siempre por las apariencias y el mundo se compone fundamentalmente de lo vulgar.
  • En general, los hombres juzgan m√°s por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.
  • En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obst√°culos sin que de ellos surjan otros.
  • Es central saber disfrazar bien las cosas y ser maestro en el fingimiento.
  • Es de gran importancia disfrazar las propias inclinaciones y desempe√Īar bien el papel del hip√≥crita.
  • Es defecto com√ļn de los hombres no preocuparse por la tempestad durante la bonanza.
  • Es doblemente placentero mentir al impostor.
  • Es mejor actuar y arrepentirse que no actuar y arrepentirse.
  • Es mejor ser amado que temido, sino puedes ser ambos.
  • Es mucho m√°s seguro ser temido que amado porque el amor es preservado por el v√≠nculo de obligaci√≥n que, debido a la bajeza de los hombres, se rompe en cada oportunidad para su ventaja; pero el miedo te preserva por un temor de castigo que nunca falla.
  • Es necesario para aquel quien establece un estado y organiza leyes, que ¬†presuponga que todos los hombres son malos y que siempre van a actuar de acuerdo con la maldad de sus esp√≠ritus cada vez que tienen libre el camino.
  • Es un mal ejemplo no observar una ley, sobre todo por parte del que la ha hecho.
  • Guerra justa es aquella que es necesaria.
  • Hay personas que lo saben todo. Pero es lo √ļnico que saben.
  • Hay que recordar que no hay nada m√°s dif√≠cil de planificar, m√°s dudoso de √©xito, ni m√°s peligroso para gestionar que un nuevo sistema. Porque el iniciador tiene la enemistad de todos los que se beneficiar√≠an de la preservaci√≥n de la vieja instituci√≥n y defensores meramente tibios en aquellos que ganan algo del nuevo.
  • Hay que ser zorra para conocer las trampas, y le√≥n para hacer huir a los lobos.
  • Hay tres clases de cerebros: el primero discierne por s√≠, el segundo entiende lo que los otros disciernen y el tercero no entiende ni discierne lo que los otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero in√ļtil.
  • Hay tres modos de conservar un Estado que, antes de ser adquirido, estaba acostumbrado a regirse por sus propias leyes y a vivir en libertad: primero, destruirlo, despu√©s, radicarse en √©l; por √ļltimo, dejarlo regir por sus leyes, obligarlo a pagar un tributo y establecer un gobierno compuesto por un corto n√ļmero de personas, para que se encargue de velar por la conquista.
  • La clave del √©xito: querer ganar, saber perder.
  • La crueldad esta bien usada cuando se la emplea una sola vez por la necesidad de afianzar el poder y despu√©s no se repite.
  • La experiencia siempre ha demostrado que jam√°s suceden bien las cosas cuando dependen de muchos.
  • La firme decisi√≥n demuestra que la fortuna no tiene ning√ļn poder sobre ella.
  • La forma en que vivimos es tan diferente de c√≥mo debemos vivir que el que estudia lo que debe hacerse en lugar de lo que se hace, aprender√° el camino hacia su ca√≠da m√°s que a su preservaci√≥n.
  • La fortuna es mujer y, si se quiere dominarla, hay que maltratarla y tenerla a freno.
  • La guerra debe ser el √ļnico estudio de un pr√≠ncipe. Debe considerar la paz s√≥lo como un tiempo de respiraci√≥n, que le da tiempo para inventar, y proporciona la capacidad de ejecutar planes militares.
  • La guerra es solo cuando es necesario; las armas son permisibles cuando no hay esperanza excepto en las armas.
  • La habilidad y la constancia son las armas de la debilidad.
  • La historia es la ciencia de los hombres, de los hombres en el tiempo.
  • La liberalidad se devora a s√≠ misma, pues a fuerza de ejercerse se agota.
  • La mejor fortaleza que un pr√≠ncipe puede poseer es el afecto de su gente.
  • La naturaleza crea pocos hombres valientes, la industria y entrenamiento hace muchos.
  • La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.
  • La naturaleza que nos enmarc√≥ de cuatro elementos, combatiendo en nuestros senos para el regimiento, nos ense√Īa a todos a tener mentes aspirantes.
  • La pol√≠tica no tiene relaci√≥n con la moral.
  • La promesa dada fue una necesidad del pasado; la palabra rota es una necesidad del presente.
  • La sabidur√≠a consiste en saber distinguir la naturaleza del problema y en elegir el mal menor.
  • La tardanza nos roba a menuda la oportunidad y roba nuestras fuerzas.
  • La¬†experiencia¬†siempre ha demostrado que jam√°s suceden bien las cosas cuando dependen de muchos.
  • Las armas se deben reservar para el √ļltimo lugar, donde y cuando los otros medios no basten.
  • Las leyes no deben mirar hacia cosa ya pasada, sino proveer para las futuras.
  • Las minor√≠as no tienen sitio cuando la mayor√≠a tiene donde apoyarse.
  • Las personas deben ser acariciadas o aplastadas. Si les haces un da√Īo menor obtendr√°s su venganza; pero si los lisias no hay nada que puedan hacer.
  • Las viejas ofensas no se borran con beneficios nuevos, tanto menos cuanto el beneficio es inferior a la injuria.
  • Los ej√©rcitos mercenarios y los auxiliares son in√ļtiles y peligrosos.
  • Los hombres deber√≠an ser tratados generosamente o destruidos, porque pueden vengarse de las lesiones leves, de las fuertes no pueden.
  • Los hombres en general juzgan m√°s por las apariencias que por la realidad. Todos los hombres tienen ojos, pero pocos tienen el don de la penetraci√≥n.
  • Los hombres intr√≠nsecamente no conf√≠an en nuevas cosas que no han experimentado por si mismos.
  • Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen.
  • Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la p√©rdida de su patrimonio.
  • Los hombres que no obran bien siempre andan temiendo que otros les respondan con las acciones que las propias suyas se merecen.
  • Los hombres rara vez tienen el valor suficiente para ser o extremadamente buenos o extremadamente malos.
  • Los hombres se conducen principalmente por dos impulsos; o por amor o por miedo.
  • Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera enga√Īar encontrar√° a quien le permita ser enga√Īado.
  • Los hombres van de una ambici√≥n a otra: primero, buscan asegurarse contra el ataque y luego, atacan a otros.
  • Los odios de los hombres generalmente nacen del temor o de la envidia.
  • Los pr√≠ncipes y gobiernos son mucho m√°s peligrosos que otros elementos en la sociedad.
  • Nada grandioso fue jam√°s conseguido sin peligro.
  • Ninguna fuerza doma, ning√ļn tiempo consume, ning√ļn m√©rito iguala, el nombre de la libertad.
  • No es preciso que un pr√≠ncipe posea todas las virtudes citadas, pero es indispensable que aparente poseerlas.
  • No estoy interesado en preservar el status quo; quiero derrocarlo.
  • No hay guerra que evitar; solo puede ser pospuesta en la ventaja de otros.
  • No hay nada m√°s dif√≠cil de emprender, ni m√°s dudoso de hacer triunfar, ni m√°s peligroso de administrar que la elaboraci√≥n de un nuevo orden.
  • No hay nada m√°s dif√≠cil de llevar a cabo, m√°s peligroso de conducir o m√°s incierto en su √©xito que llevar la iniciativa en la introducci√≥n de un nuevo orden de cosas.
  • No hay nada m√°s importante que aparentar ser religioso.
  • No hay otra forma que protegerte a ti mismo de la adulaci√≥n que hacer entender a los dem√°s que decirte la verdad no te ofender√°.
  • No hay que atacar al poder si no tienes la seguridad de destruirlo.
  • No puede haber grandes dificultades donde abunda la buena voluntad.
  • No son los t√≠tulos los que honran a los hombres, sino que los hombres honran a los t√≠tulos.
  • Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira.
  • Para entender la naturaleza de la gente, uno debe ser un pr√≠ncipe y para entender la naturaleza del pr√≠ncipe, uno debe ser la gente.
  • Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.
  • Porque as√≠ como aquellos que dibujan se colocan abajo, en el llano, para considerar la naturaleza de los montes y de los lugares elevados y, para considerar la de los bajos, se colocan en lo alto, sobre los montes, igualmente para conocer bien la naturaleza de los pueblos, es necesario ser pr√≠ncipe, y para conocer bien la de los pr√≠ncipes, es necesario ser del pueblo.
  • Quien desee √©xito constante debe cambiar su conducta con los tiempos.
  • Quien enga√Īa encontrar√° siempre quien se deje enga√Īar.
  • Si el partido principal, sea el pueblo, el ej√©rcito o la nobleza, que os parece m√°s √ļtil y m√°s conveniente para la conservaci√≥n de vuestra dignidad est√° corrompido, deb√©is seguirle el humor y disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas.
  • Si quien gobierna no reconoce los males hasta que los tiene encima, no es realmente sabio.
  • Si una lesi√≥n tiene que ser hecha a un hombre, deber√≠a ser tan severa que su venganza no necesite ser temida.
  • Te pueden interesar tambi√©n estas frases de lectura o estas de grandes libros.
  • Todo el mundo ve lo que aparentas ser, pocos experimentan lo que realmente eres.
  • Todo hombre que intente ser bueno todo el tiempo est√° destinado a venirse a la ruina entre el gran n√ļmero que no son buenos.
  • De ah√≠ que un pr√≠ncipe que quiera conservar su autoridad debe aprender a no ser bueno, y usar ese conocimiento, o abstenerse de usarlo, como la necesidad lo requiera.
  • Todos los cursos de acci√≥n son riesgos, por lo que la prudencia no consiste en evitar el peligro (es imposible), sino en calcular el riesgo y actuar de manera decisiva. Cometer errores de ambici√≥n y no errores de pereza. Desarrollar la fuerza para hacer cosas audaces, no la fuerza para sufrir.
  • Todos los Estados bien gobernados y todos los pr√≠ncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperaci√≥n, ni al pueblo al descontento.
  • Todos ven lo que t√ļ aparentas; pocos advierten lo que eres.
  • Un cambio siempre deja el camino abierto para el establecimiento de otros.
  • Un hijo puede soportar con ecuanimidad la p√©rdida de su padre, pero la p√©rdida de su herencia puede llevarlo a la desesperaci√≥n.
  • Un hombre prudente debe discurrir siempre por las v√≠as trazadas por los grandes hombres e imitar a aquellos que han sobresalido extraordinariamente por encima de los dem√°s, con el fin de que, aunque no se alcance su virtud, algo nos quede, sin embargo, de su aroma.
  • Un pr√≠ncipe nunca carece de razones leg√≠timas para romper sus promesas.
  • Un pr√≠ncipe que no es sabio no puede ser bien aconsejado y, por ende, no puede gobernar.
  • Un pr√≠ncipe que tenga una ciudad fuerte y que no sea odiado por su pueblo no puede ser atacado.
  • Un retorno a los primeros principios en una rep√ļblica a veces es causado por las simples virtudes de un hombre. Su buen ejemplo tiene tal influencia que los hombres buenos se esfuerzan por imitarlo, y los imp√≠os se averg√ľenzan de llevar una vida tan contraria a su ejemplo.
  • Una ley no debe nunca conculcar la fe empe√Īada en los pactos p√ļblicos.
  • Vale m√°s hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.
  • Y aqu√≠ viene la pregunta de si es mejor ser amado en lugar de temido, o temido en lugar de amado. Podr√≠a quiz√° responderse que deber√≠amos desear ser ambos; pero puesto que el amor y el miedo apenas pueden existir juntos, si debemos elegir entre ellos, es mucho m√°s seguro ser temido que amado.
  • Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es dif√≠cil reconocerla.

Ultima actualización:  16 de febrero de 2019

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